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Shema
 
La recitación del Shemá
 
 
Extraído de El camino de Dios. Rabí Moshé Jaim Luzzatto. Colección Obelisco Alef
Rabí Moshé Jaim Luzzatto
 
Los dos servicios que debemos cumplir cada día son la recitación del Shemá y el rezo diario. Cuando el Templo estaba en pie, los sacrificios diarios y adicionales estaban — incluidos entre los servicios de cada día. Ahora explicaremos su significado.
 
La primera obligación diaria es la recitación del Shemá . ésta consiste en la recitación del versículo (Deuteronomio 6:4): “Escucha Israel, El Eterno es nuestro Dios, El Eterno es Uno”. Junto con el párrafo mencionado el principal significado del Shemá es una proclamación de la unidad de Dios y la aceptación del yugo de Su Reino.
 
Para entender esto debemos aceptar que Dios dispuso la existencia de diferentes tipos de seres. Esto incluye seres superiores e inferiores, espirituales y físicos, todos ordenados por Dios de diferentes maneras. él dio a cada uno su naturaleza de forma tal que, de diferentes modos, pudiera actuar para llevar a cabo su función de acuerdo con lo que la Sabiduría de Dios decretó para cada uno. El origen y la causa de todo esto es sólo Dios.
 
Este concepto puede ser entendido de dos modos: primero con relación a la esencia y segundo de acuerdo con la función.
Ya hemos analizado el tema de la esencia y la existencia en la primera sección. Se explicó que toda existencia depende de Dios y se deriva de Su voluntad. Hay sólo una existencia intrínsecamente imperativa que no depende de nada y ésta es la existencia de Dios. Todo lo demás existe sólo porque Dios desea que exista.
 
Lo mismo debe afirmarse con respecto a la función: Dios otorgó a los elementos de la creación la habilidad de gobernar sobre el dominio particular y propio de ellos, y que cada uno pudiera realizar diversas acciones de acuerdo con su particular naturaleza. En realidad, ninguna de estas cosas tiene poder o autoridad diferente de la que recibió de Dios. El único que es verdaderamente todopoderoso y tiene el poder absoluto de gobernar es Dios mismo. Todas las demás cosas pueden realizar sólo lo que Dios les otorgó y él es su amo para incrementar o disminuir su autoridad en cualquier momento que él lo desee.
 
Esto también incluye otro concepto profundo. El sistema diseñado por la sabiduría de Dios para la corrección de todas las cosas creadas incluye muchos conceptos de maldad, como fue explicado en la primera parte, lo cual puede entonces tener un efecto e influencia en el mundo. Algunos de estos conceptos de maldad son resultado del libre albedrío del propio hombre trasgresor, mientras que otros son consecuencia de lo que se ha decretado para castigarlo.
 
Superficialmente, esto puede parecer que va contra la voluntad de Dios. él quiere sólo lo bueno, todo Su deseo es hacer el bien, y Su Nombre es profanado cuando el malvado tiene poder y las fuerzas del mal y la corrupción prevalecen. No obstante, uno que verdaderamente conoce los caminos de Dios y analiza profundamente su significado, constata la verdadera esencia de eso. Todo esto es un circuito consistente de varias causas, las cuales, de una manera profunda, están todas apuntando hacia el mismo punto: la perfección de toda la creación. Cuando este objetivo sea completado, todos estos elementos de maldad cesarán de existir, como fue explicado en la primera parte.
 
Dios es, entonces, el verdadero conductor de todo y sólo Su plan perdurará. Su bondad y perfección entonces serán plasmadas en su creación, tal como fue explicado en esta parte.
 
De acuerdo con la maravillosa sabiduría de Dios, fue ordenado que la verdadera naturaleza de la última meta viniera a través de tales sinuosos caminos. Al final de todo esto se sabrá que Dios es uno, singular y único, y que él es la causa de todo esto para que se alcance la verdadera meta, la cual es el bien verdadero que ya hemos comentado. 
También está incluido en este profundo concepto la revelación de la naturaleza única de Dios.
 
Ya hemos explicado cómo estos caminos sinuosos, en general, son el resultado de que Dios creó el mal con la finalidad de que el hombre pudiera erradicarlo e integrar el bien en él mismo y en toda la creación. Este concepto conlleva muchos principios y procesos fundamentales, requeridos por el hombre para perfeccionar todos los elementos y aspectos de su ser.
Pero el mal tiene muchos detalles, efectos e influencias, tanto en su existencia intrínseca como en el modo en el que el hombre se relaciona con él.
 
A través de esto, el hombre es afectado por el mal y es colocado en su medio, de tal forma que puede superarlo, abandonar sus cadenas y, eventualmente, conquistarlo completamente. La existencia del bien, así como su propagación y fortificación, dependerán de la conquista y subyugación del mal.
 
La base de la existencia del mal, así como su actividad e in-fluencia, surge del hecho que Dios esconde Su Unidad y no se revela él mismo con el poder de Su verdadera esencia. El grado de maldad depende proporcionalmente de la ocultación de Dios, como hemos visto en la primera parte.
 
La raíz de la anulación del mal y su erradicación, así como la perpetuación del bien en toda la creación, depende de la revelación de la unidad de Dios. éste es el significado de lo que Dios dice en la Torá (Deuteronomio 32:39): “Yo soy el único Dios; no hay otros dioses fuera de Mí”. Está igualmente escrito (Isaías 43:10): “Para que ellos sepan y crean… antes de Mí no existía dios y después de Mí no lo habrá”.
 
De todo esto se desprende que la rectificación última de toda la creación depende de la revelación de la unidad de Dios. él fue, él es y será Uno, Singular y único, aun cuando en el presente esto no es tan universalmente reconocido como debiera serlo. En el futuro esto será revelado a toda la creación, así como fue dicho (Zacarías 14:9): “En ese día El Eterno será Uno y Su Nombre será Uno”.
Israel, que fue merecedor de la verdadera Torá de Dios, es consciente de esta verdad y da testimonio de eso también ahora. Dios dice a través de su profeta (Isaías 43:12): “Ustedes son mis testigos, palabra de El Eterno…”. Esto es un gran mérito para nosotros.
 
La conducción general del mundo está dividida en día y noche, como fue visto anteriormente. Y cada mañana y cada noche el sistema se renueva y los ángeles toman sus puestos para realizar las tareas que les asignaron, siguiendo el orden establecido. 
Sin embargo nosotros, integrantes de Israel, tenemos también asignada una tarea, la obligación de dar testimonio de la unidad de Dios en todos sus aspectos.
 
Esta unidad incluye la existencia, la autoridad y la providencia. Con respecto a la existencia, solamente Dios es el único ser cuya existencia es imperiosamente necesaria, mientras que la existencia de todas las demás cosas proviene de él y depende de él. Con respecto a la función de mando, sólo Dios es la única autoridad y nada puede funcionar sin Su poder y aprobación para hacerlo. Con relación a la providencia, todo tiene una causa y un propósito. Aun ante la existencia de caminos complicados y sinuosos, todo ello tiene su origen en Dios, y él es quien está presidiendo todo de acuerdo con Su meta de verdadera perfección. Aun cuando esto puede no ser revelado ahora, es la verdad última subyacente y ella será revelada y conocida en el final.
 

Traducción:

Oye, Israel, Adonai es nuestro Di-s, Adonai es Uno.

[en voz baja] Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

Amarás a Adonai tu Di-s con todo tu corazón, con toda tu alma con toda tu fuerza. Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón. Las enseñarás a fondo a tus hijos, y hablarás de ellas al estar sentado en tu casa y al andar por el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás como señal sobre tu mano y serán por recordatorio entre tus ojos. Las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones.

Fonética:

Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonái Ejád.

[en voz baja:] Barúj Shem Kevód Maljutó Leolám Vaéd.

Veahavtá et Adonai Elohéja, Bejól Levavjá, Uvejól Nafshejá, Uvejól Meodéja. Vehaiú Hadvarím Haéile Ashér Anojí Metzavjá Haióm Al Levavéja. Veshinantám Levanéja Vedibartá Bam, Beshivtejá Beveitéja, Uvelejtejá Vadérej, Uveshojbejá, Uvkumejá. Ukshartám Leót Al Iadeja Vehaui Letotafot Bein Eneja Uktabtam al Mezuzot Beitéja, Uvishearéja.

 

 

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