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Torah Y Ciencia II
 
El Génesis y el Big Bang II
 
 
 
El fin de la gran conspiración
 
Mi gran pregunta es si ustedes sabían que la teoría del Big Bang era toda una confirmación del Bereshit, y la rotunda negación de aquello que la ciencia estuvo sosteniendo durante siglos. ¿Eran Ustedes concientes que el Big Bang representaba la ratificación, por parte de la ciencia de que existió un principio, un Bereshit? De qué recién en este siglo se afirma lo que la Torá ya había afirmado hace tanto tiempo… El mundo no es eterno, el mundo tuvo un principio. La ciencia lo llama Big Bang, nosotros lo llamamos Bereshit…
 
De la misma manera, lo que la ciencia denomina “radiación Kelvin 3,5” nosotros lo llamamos el eco de la creación divina…
 
En las últimas décadas, varios científicos honestos de vanguardia, que no encuentran otra posible explicación de cómo de pronto surge algo de la nada y habiendo abandonado el modelo del universo estático, empiezan a hablar con un término que no tiene casi nada que ver con lo científico. Comienzan a mencionar el concepto “Creación”.
 
Les voy a leer un pequeño párrafo de un libro que recomiendo mucho. Es del Prof. Natan Aviezer, de la Universidad de Bar Ilan. El libro se llama “Bereshit Bará” (En el principio creó…) El autor escribe acerca de las coincidencias entre el relato bíblico de la creación y la descripción científica de la Cosmogonía, (el nacimiento del Cosmos). Está en castellano. Ha sido traducido hace muy poco tiempo. Les voy a leer las citas que trae respecto a los científicos modernos que hablan de Creación. Aviezer dice así, citando a prestigiosos científicos: “La creación del universo ha llegado a ser un hecho científicamente aceptado. El desarrollo de la radioastronomía en los últimos años ha aumentado considerablemente nuestro conocimiento de partes distantes del universo. Como resultado el origen violento y espontáneo del universo ha sido aceptado en forma general. Parece ser acertado que hubo un tiempo definitivo de la creación” .
 
[Ver Bibliografía al final]. Quiero que entiendan, queridos amigos, qué significa la palabra Creación en el vocabulario de un científico. Es instructivo repasar algunas frases dichas por cosmólogos que son considerados líderes en su profesión. ¿Quién conoce alguno de ellos? Quizas el más famoso y popular de todos sea el inglés Stephen Hawking, que no es para nada un científico religioso. El escribió lo siguiente : “El actual punto de vista de la Creación ocurre fuera del campo de las leyes conocidas de la física”. Lo dice en el libro de Stephen Hawking, “The Large scale Structure of Space Time”, Cambridge, 1973. El Prof. Allan Guth, del Instituto Tecnológico de Massachussets, el Prof. Paul Steinhart, de la Universidad de Pennsilvania, escriben: “El momento de la creación sigue aún sin ser explicado”, en una publicación que edita la prestigiosa revista “Scientific American” en 1984 hablando de creación. Los títulos de dos recientes libros de Cosmología -no de Teología- son: “La creación” y “El momento de la creación”. Y finalmente, un reciente título publicado por las más prestigiosas revistas de investigación de física, lleva el siguiente título: “La creación del Universo a partir de la nada”. Todo esto nos hace replantearnos, yo creo que positivamente, cómo la ciencia o los científicos van descubriendo, en cierta forma, lo que la Torá afirmó hace mucho tiempo…
 
Carta de lector
 
En la revista Newseek apareció el año pasado una editorial acerca del Big Bang. Las últimas descripciones del Big Bang a partir de las nuevas fotografías de los más modernos satélites. En el otro número del NewsWeek, hay una carta de un lector. Resulta que en el artículo mencionado se habla de cómo la teoría del Big Bang explica o describe el surgimiento del mundo. Entonces un señor llamado Walter Edgard, de Louisiana escribe lo siguiente: “Estuve sorprendido de las fotografías que vi del periscopio Hubble. ( En ese artículo se mostraban fotografías impresionantes de las galaxias, y se deducia cómo habría sido su comienzo y evolución…) Pero cuando leí la declaración de que en un momento dado, según la teoría del Big Bang, las luces del universo se encendieron le dije instintivamente a mi esposa: suena como Génesis, cuando Dios dijo: “Que sea la luz” y surgió una explosión de luz. Entonces pregunto: ¿Están los astrónomos gastando millones de dólares por algún tipo de descubrimiento que ya conocemos desde hace tantos siglos atrás?” Esa es la interesante reflexión que hace este lector de la Newsweek.
 
Hace muy poco tiempo atrás, en 1988, la NewsWeek presenta otra editorial con un título muy provocativo “Science finds God” = “La ciencia descubre a Dios”. También en este artículo se afirma lo que recién acabamos de decir, que el Big Bang es en realidad una corroboración del Bereshit. Claro, insisto nuevamente en esa pregunta a la que no tengo respuesta. ¡Así no nos lo enseñan en la escuela! Al contrario, pareciera ser que al Big Bang se lo presenta en oposición a Bereshit, como la alternativa laica para explicar el surgimiento del mundo. ¡Cuando en realidad es exactamente al revés! El Big Bang es la primera (y por ahora mayor) confirmación científica de Bereshit.
 
Un científico moderno citado en este artículo dice: “Ha sido la ciencia, mi ciencia, la Cosmología, quien me ha acercado más a la conclusión de que el mundo es mucho más complicado que lo que la ciencia lo puede explicar. Es únicamente a través de lo Sobrenatural que puedo llegar a entender el misterio de la existencia”. Es como si algo sorprendente estuviera pasando entre aquellos dos contrincantes, viejos contrincantes -la ciencia y la religión- parece que están encontrando un camino en común. Uno está ayudando a descubrir al otro. Pero como dijimos, aquí esa información no nos llega…
 
En el artículo del Newsweek que les mencione se explica: “George Gamow, a partir del Big Bang, describió la teoría de que el universo comenzó a partir de una primera explosión, una creación o un surgimiento instantáneo… la teoría del Big Bang, abre las puertas para la idea de un Creador”. Lejos, muy lejos de que el Big Bang sea una teoría de exclusión de Dios, es una teoría que confirma Bereshit.
 
 
Teología subjuntiva
 
Quisiera analizar ahora, no las similitudes, sino lo que aparentemente son las grandes diferencias entre el Big bang y el relato bíblico de la Creación: el primer tema es el tiempo “cuándo, cuánto hace que surgió/fue creado el Mundo”
 
Veamos si son insalvables las diferencias entre la Torá y la teoría del Big Bang.
 
La ciencia dice que el Big Bang ocurrió hace 15.000 millones de años. La Torá dice: 5760 años… Bueno, la diferencia no es tan pequeña como para atribuirla a un mero error de cálculo… Es decir, aquí tenemos una distancia abismal entre una y otra postura, un punto de desencuentro muy grande. Veamos si es posible encontrar una forma de consonacia entre ambos puntos…
 
Para ello quiero describir, compartir con ustedes, dos pensamientos que creo nos ayudarán a entender qué significa esto de los tiempos distintos. Antes quisiera contarles lo que una investigadora americana, Nancy Murphy, propone para el estudio de las ciencias y de la Teología, generalmente excluída, en los niveles de educación media y académica: ella propone una Teología Subjuntiva. ¿Qué significa “La Teología Subjuntiva”? Una manera de plantear las verdades teológicas de manera teórica y confrontarlas de ese modo con el conocimiento científico moderno. Una presentación de la teología que no sea indicativa y mucho menos imperativa. Subjuntiva significa “si fuera qué… si hubiera existido, por ejemplo, una creación.”
 
Yo voy a hacer uso de la misma estrategia para explicarles a ustedes cómo puede funcionar esto de las diferencias de cálculo de edades entre el Big Bang y la Torá. Si por ejemplo “suponemos” la creación y partimos de que Dios acaba de crear hace un minuto al primer hombre. Y ahora tratamos de visualizar este escenario ¿Cómo imaginamos al primer hombre creado por Dios? ¿Lo creó como un bebé recién nacido o como un adulto? Ustedes, aunque sea intuitivamente ¿qué dirían? Seguramente pensaran que no lo creo como un bebe porque de esa manera no hubiera podido sobrevivir. El Midrash, es decir la parte no Halájica del Talmud afirma, que Dios creó al hombre ya desarrollado, con un cuerpo de unos 20 años. Ahora imaginemos que a través del túnel del tiempo viajamos hasta ese primer minuto de la creación del hombre. Estamos allí, frente a frente, con Adam, con el primer hombre de la creación. Y asumiendo lo que dice el Midrash, este hombre (¿sin ombligo?) tiene el cuerpo de un joven. Supongamos que somos científicos y nuestra misión desde el futuro es investigar la edad de este hombre. Llegamos un minuto después que fue creado. Ya no está Dios “explicitamente” presente. (¡Como ahora!). Ustedes como científicos ¿qué edad le atribuiría a este individuo? Creo que ninguno de nosotros se atrevería a pensar que este joven tiene sólo un día de vida, ya que como científicos tenemos que basarnos exclusivamente en los datos que tenemos frente a nosotros.
 
Entonces más o menos estimaremos que este hombre tiene… digamos entre 18 y 22 años. La pregunta es si estaremos equivocados al atribuírle al primer hombre esa edad. ¿Sí o no? En realidad “Sí y no”. Desde el punto de vista científico NO estamos equivocados, porque el individuo en cuestión posee un cuerpo de 20 años. Pero desde el punto de vista de la realidad que asumimos, o sea nuestra Teología Subjuntiva estaremos muy equivocados, porque este hombre tiene un minuto de vida. Es decir que en general, si suponemos la creación, si partimos del supuesto de la creación, se presentan ante nosotros dos formas de medir el tiempo totalmente distintas, y en cierta forma las dos correctas. Tomando en cuenta las reglas de juego de la ciencia, no puedo esperar que los científicos digan otra cosa, porque lo que la ciencia no ve, no detecta y no mide (en este caso el fenómeno de la Creación) no puede considerar. La ciencia sólo puede trabajar con los elementos que tiene frente a sí, nada más. ¿De que podríamos culpar a un científico si nos dice que ese hombre, que Adam, tiene 20 años?
 
Pensemos ahora, por ejemplo, en la edad de una cadena montañosa. Imaginemos que Dios dijo: “Que sea la cadena montañosa”. Y en un minuto se crea la cadena montañosa. Un científico que se presente en ese momento nos va a decir: Bueno, esta cadena montañosa tiene, digamos, un millón de años. Ya que es el tiempo que le llevaría a los movimientos sismícos y geológicos hacer surgir una cadena de montañas.
 
Nuevamente, por un lado -internamente- tiene un millón de años, pero fue creada ayer. Alguien puede decir: la luz de esa estrella tardaría cinco millones de años en llegar a la tierra. Es verdad. Entonces ¿cuántos años tiene esa estrella? ¡Por lo menos cinco millones de años! Pero si suponemos que Dios la creó “ayer” con la luz ya sobre la tierra, estaríamos midiendo simplemente cuánto tiempo le hubiera llevado a la luz llegar si no hubiera sido creada así por Dios. Un último ejemplo. Si suponemos la creación, volvemos a los primeros días, cortamos un árbol y encontramos que tiene 50 anillos, como científicos vamos a afirmar que tiene 50 años, aunque en realidad puede ser que tenga un solo un día.
 
 

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